sábado, 21 de mayo de 2011

Capítulo 8: Las cosas cambian

Clary se pasó casi una hora sentada en el suelo con la espalda apoyada en su cama y mirando la foto de sus padres. Ellos estaban casi igual. Su padre tenía el pelo canoso y más largo de como lo tenía antes y su madre lo tenía más liso y más largo, pero lo seguí teniendo de un pelirrojo intenso.

Después de estar tanto rato mirando la foto, Clary decidió levantarse, coger una chincheta y clavar la foto en la pared que daba a la cabecera de su cama, así los tendría siempre cerca. Clary miró el reloj y vio que eran las 14,00 horas, así que empezó a sacar de las bolsas todo lo que les había a comprar a los perros, hasta que encontró los champús para perros y llevo a los perros al cuarto de baño para bañarlos. Como no eran muy grandes no le costó mucho trabajo bañarlos.

Cuando fue de vuelta a la habitación, se dio cuenta de que no les había puesto nombre, así que empezó a pensar en que nombres les podía poner. Tenían que ser nombres de macho, porque los dos perros eran machos. Al rato, se le ocurrieron los nombres: Keiho y Sushi. Eran los nombres que les iba a poner a los perros que su madre le había prometido que le regalaría por su 15 cumpleaños, y que no pudo regalarle por todo lo que pasó.

Cogió los collares, y después de escribir los nombres en las etiquetas que estaban enganchadas a los collares se los puso a los perros, que no se resistieron para nada. Le encantaban esos perros, para ser callejeros eran muy buenos.

Al pensar en que eran perros callejeros se dio cuenta de que podían tener alguna enfermedad, así que buscó las páginas amarillas para llevarlos a un veterinario. Encontró uno que estaba muy cerca de su casa y llamó para coger cita para esa misma tarde. Cuando le cogieron el teléfono le dijeron que si los llevaba en media hora le podrían atender, sino no daría tiempo, así que cogió a los perros y fue al veterinario inmediatamente.

El veterinario le dijo a Clary que los perros estaban sanísimos, y le tomó los datos para que siempre que los perros se pusieran enfermos fueran allí. Al salir de allí unos chicos intentaron robarle y en el forcejeo Clary cayo al suelo, se dio un golpe en la cabeza y se quedó inconsciente.
...

...
Clary entro en el piso detrás del señor Ricardo. El piso tenía el aspecto de un loft parisino por dentro. "¡Me encanta!" se dijo Clary. El dormitorio y el salón estaba todo en una misma habitación, es decir, no estaban separados por ninguna pared, sólo se intuía donde se separaban porque había un pequeño escalón, que tenía un pequeño tabique a media altura con una abertura para poder pasar al dormitorio. Antes de subir el escalón, estaba la cocina, que tampoco estaba separada por ninguna pared, sino que estaba separada por una barra americana.

-El cuarto de baño es bastante amplio. Está subiendo el escalón a la derecha.-le dijo el señor Ricardo.

Clary fue a verlo y le pareció que estaba bastante bien. Tenía una bañera bastante grande "¡Bien! ¡Podré darme un baño!" se dijo Clary. Después salió del cuarto de baño para decirle al señor Ricardo que se lo quedaba.
...

...
Clary se despertó aturdida y veía borroso. Lo primero que vio fue la cara de un chico que, aun viéndolo borroso, le sonaba.

-¡Menos mal que te estás despertando! Ya me estabas asustando.-dijo el chico.

"¡No puede ser!" se dijo Clary al darse cuenta de que el chico era Stef.

-Tranquila, esos chicos ya se han ido y he conseguido recuperar tu bolso.-le dijo Stef mientras Clary intentaba levantarse.-Tienes que esperar un poco, te he curado la herida pero te has dado un golpe bastante fuerte en la cabeza.-le dijo él.

"¡Qué dulce!" se dijo Clary sonriendo.

-¿Qué pasa?-preguntó él.

-Nada, no pasa nada.-contestó Clary un poco avergonzada. Algo en el interior de Clary pareció cambiar. Ya no tenía miedo estando al lado de Stef. "Él le había salvado, y alguien que la acababa de salvar no podía querer hacerle daño ¿no?" se dijo Clary mientras el también estaba pensativo. Le habían dicho que ella era una chica peligrosa, pero eso no podía ser, había algo que no encajaba.

-Por cierto, mi nombre es Clarissa Salvatore, pero puedes llamarme Clary.-

CONTINUARÁ... 

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