Erán las 7:00 de la mañana y Clary seguía llorando. Llevaba 2 horas sentada en su cama llorando. Clary miró el despertador y vio la hora que era.
Tenía que tranquilizarse. Era su primer día de clase y su primera clase, Historia del Arte Español, empezaba en 2 horas y aún tenía que ducharse, desayunar, vestirse y prepararse la comida porque hasta la noche no volvería a casa.
"Eso pasó hace mucho tiempo, ahora ya nadie puede hacerme daño y mamá y papá no querrían que llegará tarde a clase" se dijo Clary para tranquilizarse. Así que, haciendo un gran esfuerzo, Clary se levantó de la cama, se secó las lagrimas y se encaminó a su pequeño cuarto de baño.
-¡Esa es mi chica!- se imaginó que hubiera dicho su madre. Cada vez que Clary tomaba una decisión o hacía un esfuerzo se imaginaba que diría su madre y a veces, incluso, le parecía oírla en su cabeza, pero eso no era posible. ¿Verdad?
Mientras se duchaba, Clary pensó en el día que llegó a Sevilla, hacía ya un mes. Había sido un viaje bastante largo. Primero había tenido que coger un autobús desde el orfanato, que estaba en las afueras de París, hasta el aeropuerto (había sido un viaje de una hora en un autobus bastante destartalado, desde su punto de vista), después el avión desde París a Sevilla y luego un taxi bastante maloliente hasta la casa donde ahora vivía.
Al bajarse del taxi estaba bastante mareada. Había estado media hora metida en un taxi que estaba impregnado de varios olores, y ninguno de ellos era bueno. Se quedó un momento mirando la fachada del edificio donde le había dejado el taxi y leyó para sus adentros el cartel de la puerta del portal "Calle Zaragoza nº 15". Sí, éste era el sitio que Sor Marissa, del orfanato, le había dicho.
Sor Marissa era la única monja del orfanato con la que Clarissa se había llevado bien en los 4 años que había tenido que vivir allí. Ella era la única que había comprendido la necesidad de Clary de saber donde estaban sus hermanos, de encontrarlos y vivir con ellos. Sor Marissa se había ofrecido a buscarle un piso donde vivir cuando llegará a Sevilla. Tenía un amigo que era propietario de un bloque de pisos y le había ofrecido que viviera en uno en el que nadie quería vivir. No sabía como era el piso, pero siempre sería mejor que nada.
De pronto salió un hombre del portal y se dirigió hacia ella.
-Tu debes ser Clary ¿No?- Clary asistió.-Soy Ricardo, el amigo de Sor Marissa y dueño de este edificio. El piso en el que vas a vivir está en la última planta. Es un 4º piso sin ascensor, pero está bastante bien. Acompáñame y te lo enseño.- Clary fue a coger sus maletas.-No, Clary, deja que yo te lleve las maletas. Tu debes estar cansada- dijo el señor Ricardo.
-Gracias Don Ricardo- contestó Clary amablemente.
Clary siguió al señor Ricardo dentro del portal. Quería entrar a su nueva casa y descansar un rato. Le daba igual como fuera el piso, sólo quería descansar.
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario