martes, 10 de mayo de 2011

Capítulo 4: Primer día de clases

Clary corrió todo lo que pudo, no paró hasta que llegó a la universidad y, sin saber cómo, llegó a tiempo a clase. Al llegar a la puerta de la universidad volvió a ver a los dos perros que hacía días que se encontraba por las calles. Daba igual a dónde fuera y que camino cogiera, esos perros estaban allí. Sin echarles más cuenta, entró en la universidad y se encaminó al aula donde tendría su primera clase.

Ese día sólo tenía 3 horas de clase y se le pasaron volando. Al terminar la última clase y ponerse de pie para recoger sus cosas, algo al final del aula le llamó la atención. Había un chico que estaba sentado mirándola fijamente, pero desde dónde ella estaba no podía verle bien la cara. Entre intrigada y asustada recogió rápido sus cosas y salió de la universidad.

Mientras andaba por la calle, se dio cuenta de que el chico que había estado mirándola en la clase la estaba siguiendo y que era el mismo chico con el que se había chocado al salir del portal de su casa. Un poco más asustada que antes, decidió darle esquinazo, así que empezó a andar más rápido entre los pequeños callejones. En los días posteriores a su llegada, había estado conociendo las calles cercanas a la universidad, a su casa y al bar donde trabajaba, así que conocía bastante bien esas calles.

A los 5 minutos ya le había dado esquinazo al chico, pero por si acaso se resguardo en el hueco de un pequeño portal desde donde se veía toda la calle por la que ella había llegado hasta allí. Al momento, vio llegar al chico, que pasó de largo. Esperó el tiempo suficiente para que, según su opinión, el chico estuviera lo suficientemente lejos como para que no la viera si salía de su escondite, salió rápidamente y se encaminó hasta el pequeño parque donde almorzaba todos los días antes de trabajar, esperando no encontrarse de nuevo con ese chico.

Al llegar al parque, se sentó en el mismo sitio que todos los días, en el césped apoyada en un árbol desde el que se tenían muy buenas vistas de todo el parque. Mientras comía empezó a pensar en el chico que la había estado siguiendo. Sabía que lo había visto antes de que se hubieran chocado esa misma mañana, pero no sabía donde.

Cuando terminó de comer, y a pesar de que quedaban aun 2 horas para que tuviera que entrar a trabajar, se encaminó hacia su trabajo. Esa tarde y noche el trabajo estuvo tranquilo, y pudo cenar tranquila. Después de cerrar el bar le pidió a uno de los camareros que le acompañara a su casa.

Cuando llegaron a su portal, se despidió de su compañero y empezó a abrir la puerta. De pronto, se escuchó un crujido y Clary se volvió rápidamente. Lo que vio le hizo sorprenderse. Eran esos perros que siempre se encontraba.

-¿Otras vez vosotros?-Clary se rió y los acarició. -Pareceis hambrientos. Me parece que os voy adoptar, así no estaré tanto tiempo sola.-Clary abrió la puerta del portal y entró con los perros.

Ella creía que le había dado esquinazo, pero él era lo suficientemente bueno siguiendo a la gente como para que una simple chica se riera de él.

CONTINUARÁ...

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