viernes, 13 de mayo de 2011

Capítulo 5: La sorpresa de su vida

Clary entró en casa y nada más entrar supo que algo no iba bien. La ventana estaba abierta, y ella la había dejado cerrada, y había un olor extraño que no era capaz de definir.
Temía que hubiera alguien en la casa, así que cogió el bate de beisbol que le había dado el señor Ricardo y que estaba en el mueble que había al lado de la puerta. Recorrió toda la casa, en lo que no tardo mucho, para ver si había alguien, y vio que no había nadie, pero lo que si vio es que había un sobre encima de su mesilla. Se acercó lentamente y lo cogió. En el sobre ponía su nombre con una letra que reconoció al instante: era la letra de su madre.
Clary comenzó a temblar y el sobre se le cayó de las manos. -¡No puede ser, no puedes decir!-dijo Clary en alto a la vez que lloraba. Se sentó en la cama y, cuando logró tranquilizarse, cogió el sobre y lo abrió. La letra de la carta era la misma que la del sobre. Era la letra de su madre. Sabía que era imposible pero también sabía que era su letra. Clary leyó la carta.
“Querida Clary,
Mi niña, mi dulce niña. Sé que nada más ver la letra del sobre has sabido que era mi letra. Ahora mismo estarás pensando que es imposible que yo haya escrito esta carta porque morí el día antes del viaje a Londres. Para demostrarte que soy yo te diré la frase que te decía todas las noches antes de que te fueras a dormir: Buona notte mia dolce ragazza. Gli angeli ti guida a che fare sogni dolci (Buenas noches mi dulce niña. Que los ángeles te guíen para que tengas dulces sueños). Ahora sabes que soy yo, porque nadie, ni siquiera tu padre, sabía qué era lo que yo te decía antes de dormir.
Sé que después de leer estar carta y saber que tu padre y yo estamos vivos querrás encontrarnos para que te expliquemos cómo es posible que fingiéramos nuestra muerte y os abandonáramos. Lo tuvimos que hacer porque nos perseguían y la única forma de protegeros era hacer como que estábamos muertos. Sólo querían matarnos a nosotros, pero al estar vosotros todo el día con nosotros tendrían que mataros a vosotros también y no podíamos dejar que eso ocurriera.
Aunque fingimos nuestra muerte no creas que os abandonamos. Siempre velamos por vosotros. Teníamos a una persona de confianza en el orfanato cuidando de vosotros y pensábamos ir a por vosotros en cuanto pudiésemos, pero, en un momento de descuido, esa persona perdió de vista a tus hermanos y dejó que alguien los adoptara. Por eso no fuimos a buscarte, porque en cuanto supimos que habían adoptado a tus hermanos empezamos a buscarlo por cielo y tierra, hasta que descubrimos que estaban aquí en Sevilla, momento en el que le pedimos a la persona que teníamos en el orfanato que te hiciera llegar la información de que tus hermanos estaban aquí. Queríamos tenerte cerca, y lo hemos conseguido.
Ahora te pido que dejes de buscar a tus hermanos y que no empieces a buscarnos a nosotros. Es peligroso, y como ves, nosotros sabemos dónde estás, por lo que en cuanto sea seguro. Sigue estudiando como hasta ahora, que pronto, muy pronto, estaremos todos juntos.
Tu madre que te quiere,
Amaia”.
Clary no lo podía creer. Sus padres estaban vivos. ¡Vivos! Clary sintió la necesidad de salir a la calle a buscarlos, pero su madre había dicho que era peligroso, y si lo había dicho es que era verdad.
Clary no sabía qué hacer. Estaba triste y alegre a la vez. Todo el tiempo desde aquella noche había estado llevando un peso sobre sus hombros, el peso de vengarse y de encontrar a sus hermanos. ¿Qué era lo que tenía que hacer ahora? Con este pensamiento rondando por su cabeza, se metió en la ducha, una buena ducha siempre le relajaba.
Al salir de la ducha Clary miró el reloj. Había estado más de 45 minutos dentro de la ducha y le habían parecido escasamente 10 minutos. Después de vestirse y de lavar un poco de ropa, Clary decidió acostarse. No tenía sueño, pero tenía que descansar, tenía el cuerpo dolorido por culpa del día tan duro que había tenido.
Se metió en la cama y sacó de debajo de la almohada la foto que guardaba de toda su familia. Era la última foto que se habían hecho todos juntos. Clary empezó a llorar sin saber si de tristeza, de alegría o de frustración, y sin darse cuenta se quedó dormida.
CONTINUARÁ…

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